
Lo mejor fue conocer a otros escritores en la misma situación con los que poder compartir inquietudes, crecer juntos y, por supuesto, salir a pasarlo bien. Lo otro mejor fue poder recibir las herramientas necesarias para escribir lo que yo quería escribir. El de la UCM es un máster muy abierto que atrae a novelistas, poetas, cuentistas, ensayistas, guionistas, dramaturgos y creativos publicitarios. En él todo lo que tú quieras escribir vale y te ayudan a que tus textos brillen al máximo, pero sin fórmulas mágicas y cerradas del estilo: «antes de la página tal tiene que pasar esto y lo otro, y tu protagonista tiene que hacer tal y cual cosa».
No se me ocurre nada que fuera lo peor, la verdad, fue una experiencia muy positiva.
